Ella me envió un corazón en un texto

Los hijos del demonio (leer todo) (búsqueda de respuestas)

2020.10.17 19:14 dull-customer1602 Los hijos del demonio (leer todo) (búsqueda de respuestas)

Antes que nada quiero aclarar que esto es un texto largo, fue una de mis vivencias cuando yo asistía a la universidad y lo único que hago escribiendo todo esto es si existen más personas como yo que han tenido experiencias de este tipo.
Todo esto empezó en el 2018, cuando empecé a conocer a una chica a la que llamaré Natalia, yo para este entonces tenia 18 años, ella me envió un mensaje por messenger y empezamos a conocernos más y más, empezamos a enviarnos mensajes todos los días y a llamarnos por las noches, yo vivía a dos horas de su casa así que no podía ir y ella tampoco venia muy seguido a la mía, nuestro punto de encuentro era la universidad y ahí pasábamos nuestro tiempo juntas.
A medida que pasan los meses ella empezó a abrirse más a mi y me contó de su cadena, una cadena de plata que siempre llevaba puesta porque de no llevarla le "bajaban" espíritus o se incorporaba, o sea que, entraba en su cuerpo una personalidad que no era la suya, eso es porque tenia una gran energía espiritual y se le hacia fácil a espíritus entrar y salir; cuando esto estaba por pasar ella se ponía de muy mal humor, se quitaba la cadena del cuello y se la colocaba en la muñeca, se ponía roja, se salían golpes en el cuerpo y rasguños y se le dilataban las venas de los brazos, cuello y rostro.
Una vez nos paso que, tanto a mi como a una amiga nuestra quedamos encerradas con ella en un auto, y mi amiga empezó a rezar en su mente (cosa que me comentó después que pasó todo y nos bajamos el auto) y ella nos dijo: ¿quién de ustedes es la que esta rezando?
Ella y yo nos hicimos novias y por lo tanto yo me volví mucho más cercana a ella, y una vez en nuestras llamadas de la madrugada, estábamos hablando bastante normal y el ese momento me dijo: Julia, ahí vienen, me vienen a buscar; yo sorprendida no sabia quien era porque eran las 2:30am más o menos y ella estaba sola con su abuela en casa, mientras yo le preguntaba qué pasaba ella dejó de responder y empezó a gritar: NO, NO ME LLEVEN NO ME QUIERO IR, NO NO. Todo esto mientras lloraba y gritaba como si la estuvieran lastimando; yo aun la seguía llamando por su nombre y le decía que se calmara pero hubo un momento en que se escucharon unos pasos y luego se cortó la llamada. Esa noche no pude dormir de preocupación.
Al medio día del día siguiente ella me llamó, y estaba muy tranquila, y le pregunté por lo que había pasado ayer y me contestó: no sé de lo que me estas hablando. Y yo, bueno, ayer pasó esto y esto y me dijo: ah, creo que ya sé, esto pasa y mi mamá no me lo cuenta, vos tampoco deberías contármelo cuando pase, y me cambió el tema. Yo lo ví como un episodio más de todo lo que le sucedía y no le dí más importancia. Pero me quedó una duda, ¿quién gritaba entonces?
Empecé a interesarme más por ella y le preguntaba porqué le pasaban estas cosas y me contó, que ella nació así, que siempre veía cosas y que perdía la noción del tiempo a veces que cuando se levantaba en la mañana, luego de un par de minutos era de noche y que ella no entendía.
Después de un año de relación, ella y yo estábamos en un salón y me dice: esperá Julia, va a venir, y yo: ¿quién? ella: no lo sé, pero hacele preguntas, ella se quitó la cadena del cuello y se la puso en la muñeca, miró al suelo, respiró profundo y luego me volvió a mirar, y tuve miedo porque en el fondo de mi corazón sabía que no era ella. Y le dije, hola, y empezamos una conversación, recogimos nuestras cosas y fuimos a la cancha de la universidad y ahí nos sentamos a charlar, y me dijo, Natalia no va a volver pronto, y yo le pregunté que porqué, me contestó de que estaba ocupada, yo le pregunté en qué y ella me dijo que no tenía permitido decir eso.
El tiempo pasó y esa persona que conocí y yo nos hicimos amigas, en las ausencias de Natalia, yo me quedaba y hablaba lo más que podía con ella. Eramos tan amigas que yo podía diferenciar una de la otra, a veces en las mañanas Natalia se iba pero no me decía nada, y cuando la veía venir, sabia que se había ido, ¿como? Bueno, por la forma de caminar, por la forma de sentarse, por la forma de hablar (había cierto ronquez en la voz de Natalia que la otra personalidad no tenía, además ella no era mal educada), por la forma de mirar, la forma de sonreír, y hasta la forma de vestir.
Uno de esos días Natalia me dijo que ella, y la otra, habían tenido una conversación y me contó su historia, me dijo que era un alma de una chica de 23 años que había muerto atropellada con su novio cuando salia de la fiesta de su primo a casa, que era hija única, y que casi se graduaba.
Yo decidí darle un nombre para hablar con ella para no tener que decirle "la otra" o "ella" la llamé Angeles, porque para mi y para Natalia era un chica Angelical, en conducta y en corazón.
Para un año y tres meses de relación, empezaron los problemas, Natalia se perdía cada vez más, Angeles quedaba a cargo, a veces se llevaban a Angeles y Natalia se iba también, hasta que un momento me harté y le pregunté qué era lo que estaba pasando y me contó lo siguiente:
Me dijo que era hija del diablo, que todo esto lo supo cuando dejo entrar a Angeles y que ella bajaba al infierno a cumplir con sus labores, castigando gente, matando, y demás, me contó cómo se veía el infierno, la jerarquía, y cómo era el lugar donde las almas esperan y cumplen condena y que lo más cerca al infierno en la tierra era una pintura de El Bosco, (específicamente el tercer cuadro del jardín de las delicias). Me contó de que esas perdidas de tiempo que tenia era que inconscientemente iba al infierno a cumplir con lo que sea que le hayan mandado y regresar, que cuando eso pasaba Angeles se quedaba a cargo, pero al no conocer ni aceptar la presencia de Angeles ella no podría ver nada.
Lo más cercano al infierno según Natalia.
Cada cierto tiempo cuando ella se negaba a bajar al infierno venían demonios a golpearla (según su testimonio) y yo presencié como de la nada le salían rasguños y moretones cuando se levantó la remera para mostrarme. Se quedaba sin energía y solo lloraba, y les decía que pararan. Tuvo una ex novia en la universidad que al verla llorando, tuvieron una conversación y ella le dijo a Natalia "voy a hablar con ellos para que me pasen el castigo a mi", le pregunté qué era lo que eso significaba y me dijo: ella tiene energía blanca y me puede sanar.
Para el 1 de Junio del 2019, Natalia se perdió, y no volvía, mis conversaciones con Angeles se reducían a un: hola, ¿volvió? No. Bueno dale, chao. Y así transcurrieron 3 días seguidos, hasta que en el día numero 4 Angeles me dijo: "saldré a buscarla", y así sin más se fue, después de un par de horas le envié un mensaje pasa saber si Angeles había regresado y obtuve una llamada en contestación, pregunté quién era (me había acostumbrado a eso) me contestó una voz que no reconocí como la de Natalia o la de Angeles, sino una como de niña, le pregunté quien era y ella me contó su historia, me dijo que tenia 13 años, y no porque tuviese 13 años realmente sino porque había vivido en 13 personas diferentes desde el nacimiento hasta la muerte, en diferentes espacio-tiempo y que ése era el plan divino para todas las almas nuevas (aquellas no reencarnadas), que debían cumplir un cierto numero de cuerpos antes de poder comandar un cuerpo en la tierra y empezar su ciclo de reencarnación. Yo obviamente quedé impactada por todo lo que me contó y no dudé en creerle gracias a todo el contexto en el que yo me veía envuelta.
Luego, para eso de las 10 de la noche del 4 de Junio, hablé por teléfono con Angeles a quién yo había llamado para preguntarle ¿qué era lo que yo debía hacer para ayudarla a volver? Me contestó: siempre supiste que hacer. Dejamos de hablar a las 12 de la noche y no nos enviamos más y luego de mucho tiempo pensando, casi dos horas, caí en cuenta de que era verdad, de que si sabía qué hacer, ESO era rezar pero yo nunca creí en Dios, todos mis 19 años de escepticismo a medias se resumían en ese momento, pero yo estaba tan desesperada que me preparé para dormir, y acostada con todo apagado, justo antes de dormir oré desde el fondo de mi corazón, le pedí a Dios que si existía que la ayudara, que le diese luz para salir de donde estaba, que le diera fuerzas y que la acompañara. Pero en ese momento me interrumpió un mensaje, era Angeles y el mensaje decía: "deja de rezar que la estas lastimando" A mi me recorrió un escalofrió y luego un peso en los hombros que no soy capaz de describir pues caí en cuenta de que había alguien que me estaba escuchando y que lo que yo estaba haciendo estaba funcionando y que toda mi vida yo lo estuve ignorando. Yo dejé de rezar después de otros 5 minutos para asegurarme que había abierto y cerrado mi oración. Y me dormí.
Al día siguiente Angeles me envió un mensaje y me dijo que Natalia había vuelto, pero durmió el día entero. Pero yo meditaba todos los días y entré en contacto con guías espirituales que al día de hoy y gracias a sus enseñanzas y a mi nueva perspectiva, soy quién soy ahora, una persona muy alejada de quién era en ese momento, cuando estuve en una relación con ella.
6 meses más luego de eso, yo rompí mi relación con ella porque estaba desgastada física, mental y emocionalmente. Aunque las idas y venias nunca pararon, siempre la golpearon y Natalia se desquitaba golpeando a Angeles (cosa que supe de su propia voz)
De esta historia no quiero rescatar su conducta, quiero rescatar las personalidades que conocí, la información que me dieron, estos supuestos hijos hermosos del demonio, que en realidad son personas normales como cualquiera de nosotros pero que de vez en cuando bajan al infierno a cumplir con sus ocupaciones, cada una de estas personas tiene un alma extra como Angeles que atiende su vida cuando no están. Natalia me contó que sabía de la existencia de la chica de 13 años pero que no hablaba con ella y me contó también que había uno ser que no era humano y que era mejor que yo ni lo conociera y que tampoco hiciera preguntas.
Yo quiero agregar una información de su familia, la abuela de Natalia es una bruja negra y no quería el matrimonio de su hijo y menos el embarazo, así que le hizo trabajos para abortar, pero la mama de Natalia también es bruja y se dio cuenta de esto y lo supo deshacer a tiempo. Mi teoría es de que Natalia fue ofrecida al diablo y tal vez por eso tiene este tipo de capacidades. Ella físicamente es hermosa pero está torcida por dentro, por así decirlo, justo como ella describió a los hijos del diablo.
Yo busqué información en todos lados, foros, libros de brujería, libros de esoterismo, libros satánicos, realicé mi búsqueda y no encontré nada y por eso hago un post aquí, por si algún usuario sabe de alguien o a vivido algo como lo que yo viví en carne propia.
Cuando conté esto a una amiga me preguntó que si no será un trastorno de personalidad, y yo lo pensé también pero es refutado por Angeles cuando interceptó mi oración y las veces que vi cuando le hacían rasguños y golpes en el cuerpo con la remera levantada.
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2018.05.02 01:41 master_x_2k Agitación XI

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_____________________Agitación XI_____________________

Me estrellé contra la silla de la oficina detrás de mí y tanto la silla como yo caímos al suelo. La armadura de mi máscara se había llevado lo peor del golpe, pero todavía dolía tanto como cualquier cosa que hubiera experimentado alguna vez.
La chica me fulminó con la mirada desde detrás de su mata de pelo marrón rizado. En sus manos estaba agarrando un extintor de incendios. Detrás de ella, más allá de las luces que parpadeaban en mi campo de visión, pude ver a los rehenes corriendo por las escaleras. Era desorientador, porque los insectos que les había dejado me decían que todavía estaban en la esquina del vestíbulo, quedándose quietos. Podía sentir que una araña se movía ligeramente cuando la persona que estaba montando exhalaba, luego se estremeció un poco, incluso cuando vi a esa misma persona tropezando y casi cayéndose en las escaleras en su prisa por escapar.
Busqué a los bichos, intenté decirle a uno que se moviera, y todo salió mal. No hubo palabras para describirlo exactamente. Era como una realimentación o acople. Si mi cerebro hubiera sido una computadora, tuve la sensación de que solo recibiría cientos o miles de mensajes de error apareciendo en la pantalla. También era doloroso, multiplicándose hasta que sentí que mi cerebro estaba siendo utilizado como saco de boxeo.
Presioné mi mano contra mi cabeza, haciendo una mueca ante el dolor, y no fue solo por haber sido golpeada con un extintor de incendios. El dolor de cabeza ahora estaba en niveles casi de migraña, y desesperadamente quise arrancarme la máscara e intentar vomitar, aunque solo fuera para aliviar las náuseas que estaban surgiendo. Me estaba haciendo una idea de por qué me había sentido tan mal.
“¿Qué mierda hiciste?”, Le pregunté a la chica.
“No necesitas saber eso”. Blandió el extintor contra mi cabeza y yo me aparté del camino, agarrando el borde de una mesa para ponerme en pie mientras lo hacía.
Ella no me persiguió. En cambio, buscó en el bolsillo de su chaqueta y sacó un teléfono celular. Ella comenzó a marcar un número en el teclado numérico con una mano y la otra sosteniendo el extintor de incendios. Sus ojos estaban fijos en mí.
No había forma de que yo la dejara hacer esa llamada, a quien sea que estuviera marcando. Me puse a la ofensiva, lanzándome hacia ella cuando alcancé el compartimiento blindado que estaba a mi espalda y recogí el bastón extensible. Apreté el gatillo y lo dejé caer hacia un lado. Cincuenta centímetros de aleación pintada de negro con una punta pesada salieron del mango cubierto de espuma.
Sus ojos se agrandaron cuando lancé un golpe con el bastón, pero tuvo la agilidad mental para soltar el teléfono y levantar el extintor para bloquear el ataque. Su agarre en el extintor de incendios no era lo suficientemente bueno para que ella lo mantuviera agarrado, por lo que se estrelló contra el suelo. Ella se alejó en lugar de arriesgarse a intentar levantarlo de nuevo.
La chica retrocedió mientras avanzaba hacia ella. Me detuve cuando estaba parada sobre su teléfono celular. Me desplomé y enfundé mi bastón, luego me incliné y recuperé el extintor. Rompí el teléfono con el extremo del mismo.
“Mierda. Me gustaba ese teléfono “, murmuró.
“Cállate”, repliqué, el dolor hizo que mi voz se forzara, más duramente afilada, “¿Qué mierda me hiciste?” Presioné la muñeca de mi mano libre contra mi frente, como si la presión pudiera ayudar a evitar el dolor.
“Yo… no creo que te lo diga.”
“¿Quién carajo eres, y a quién intentabas llamar?”
“En realidad, era un mensaje de texto, no una llamada, y se envió”, dijo. Entonces ella me sonrió.
En el mismo momento en que pronuncié la palabra ‘Quién’, una de las ventanas al costado del banco se hizo añicos. Un borrón de blanco y dorado se estrelló contra el centro del vestíbulo lo suficientemente fuerte como para enviar fragmentos de baldosas de mármol que se deslizaban por el suelo hasta mis pies, a medio camino a través de la habitación.
La figura se enderezó, se sacudió el polvo y se volvió para mirarme. Casi casualmente, ella le dio un revés a la mesa de mármol y roble a su izquierda que contenía todos los retiros y los recibos de depósito. Con ese movimiento perezoso de su brazo, aniquiló la mesa, causándole tanto daño que nadie volvería a armarla nunca más.
Es humillante admitirlo, pero casi me orino. No estoy seguro de que mi reacción hubiera sido muy diferente si ella no tuviera un poder que la hiciera totalmente aterradora. Literalmente, eso es lo que hacía su poder. ¿Había hecho algo atroz en una vida pasada, para merecer ir contra Lung en mi primera vez en traje, y Glory Girl en mi segunda?
“Hola, hermana”, Glory Girl inclinó la cabeza hacia un lado, para mirar a la chica de cabello castaño, “¿Estás bien?”
La niña, que no podía ser otra que Amy Dallon, Panacea cuando estaba de traje, le ofreció a Glory Girl una radiante sonrisa, “Lo estoy ahora.”
La hermana de Glory Girl había estado entre los rehenes. Maldición. Al menos sabía quién era ella ahora. Podía sanar con un toque, y si lo que le había hecho a mis poderes era una indicación, ese no era el alcance total de sus habilidades. Glory Girl y Panacea eran celebridades, incluso si Panacea en general había evitado el foco de atención últimamente. Estaban entre los héroes locales más famosos, posiblemente entre las capas menores de edad más poderosas, estaban enojadas conmigo y yo estaba atrapada en una habitación con ellas.
Y mis poderes no estaban funcionando.
Glory Girl se acercó a mí y me apresuré a alcanzar a Panacea. Ella hurgó con fuerza mi traje, tratando de agarrar mi guante, luego mi máscara, pero en el momento en que saqué mi cuchillo, ella y Glory Girl se quedaron absolutamente quietas. Agarré la barbilla de Panacea y maniobré para estar parada detrás de ella, con mi cuchillo presionado contra su garganta.
“Considérate afortunada, perra bicho, que tu disfraz cubra todo tu cuerpo”, me murmuró Panacea, “O quizás te daría un ataque al corazón. O cáncer.”
Tragué saliva. No me consideraba particularmente afortunada en este punto.
“Parece que estamos en un punto muerto”, dijo Glory Girl.
“Es cierto”, respondí.
“Entonces, ¿vamos a quedarnos aquí hasta que lleguen refuerzos de un lado o del otro, inclinar la balanza a favor de alguien?”
“Podría vivir con eso. La última vez que vi, mi lado estaba ganando.”
“Ayudé a Aegis a salir de un aprieto en mi camino, así que mantiene a tus amiguitos ocupados. También deberías saber que el Protectorado está en camino de un vino y cena con los mejores de Brockton Bay en Augustus Country Club. No puedo hablar por ellos, pero sé que estaría realmente enojada si algunos pequeños mocosos me sacaran de la oportunidad de probar el mousse de chocolate del club.”
Panacea se echó a reír, “Está bueno, ¿no?”, Y luego, en voz baja, me susurró: “¿Qué tal si jodo tu paladar, pequeña terrorista? Amenazas las vidas de inocentes, puedo ir tan lejos. Puedo hacer cualquier cosa con tu biología. Hacer que todo lo que comas tenga sabor a bilis. O tal vez solo te haga gorda. Mórbidamente, repugnantemente gorda.”
“Puedes callarte ahora”, apreté mi agarre y presioné el cuchillo una fracción más fuerte contra su garganta. Entre el estrés del momento, el fuerte dolor de cabeza y el hecho de que la maldita Glory Girl estaba parada a menos de quince metros de distancia, no necesitaba que la hermanita me distrajera con imágenes de pesadilla.
Glory Girl habló, “No es solo el Protectorado tampoco. Tu acabas de tomar a un miembro de New Wave como rehén y amenazaste su vida. Hay muchas posibilidades de que mi madre, mi padre, mi tía, mi tío y mis primos también se presenten. Brandish, Flashbang, Lady Photon, Manpower, Laserdream, Shielder… ¿cómo vas a arreglártelas, entonces?
Mierda. No tuve respuesta a eso. Mantuve la boca cerrada. Apenas podia concentrarme ahora, mientras mi cabeza latía. Mi visión se tambaleaba por los bordes, y mi control sobre mis bichos prácticamente desapareció. La mayoría se había liberado de mi influencia por completo, y estaban zumbando alrededor de las lámparas o arrastrándose hacia la oscuridad. Era todo lo que podía hacer para mantenerme de pie y mantener las manos firmes.
“Suelta el cuchillo y ríndete, y me aseguraré de que sean indulgentes.”
“He leído lo suficiente sobre la ley como para saber que no tienes el poder de hacer acuerdos”, le dije, “No hay trato.”
“Bueno. Entonces supongo que esperamos.”
Pasaron unos largos momentos.
Glory Girl volvió su atención hacia su hermana, “Quería ir al centro comercial a almorzar, pero noooo”, dijo Glory Girl, “tenías que ir al banco.”
“Era ir al banco o terminar quebrada para esa doble cita a la que me estás obligando a ir.”
“Ames, el tipo con el que te estoy emparejando es un millonario de dieciséis años. No creo que sea irracional esperar que pague la cuenta por la cena y la película.”
“¿Podrían ustedes dos por favor callarse?” Gruñí.
“¿Tienen que hacerlo? Es muy informativo “, bromeó Tattletale mientras entraba sigilosamente en la habitación. Se izó hasta el borde de una de las estaciones de las cajeras, y luego saludó a Glory Girl, “Hey Glory Hole.”[1]
La cara de Glory Girl tuvo un tic.
“Oye, Tattletale”, llamé, mi voz un poco forzada, “No es que no esté contenta de verte, pero ¿podrías evitar enojar a Alexandria Junior?”
“Meh. Parece que tienes las cosas bajo control. ¿Por qué no envías a los bichos contra la reina del baile?”
“¿Reina del baile?” Preguntó Glory Girl.
“Um,” interrumpí, antes de que ninguna de ellas pudiera decir algo que comenzara una pelea, “Primero que nada, ella es invencible. En segundo lugar, una vez más, mala idea irritar a alguien que puede blandir un autobús escolar como un bate de béisbol. En tercer lugar, mi rehén aquí hizo algo para joder con mis poderes.”
“Lo último es una mierda”, simpatizó Tattletale. Luego miró más de cerca a Panacea, “Mierda. ¿Amy Dallon? Grue me va a matar, por pasar por alto eso. Te ves diferente a cuando apareciste en las noticias. ¿Estás usando tu cabello de manera diferente?”
“Tattletale”, interrumpí, de nuevo, “Menos charla, más resolución de problemas. Glory Girl dijo que el Protectorado y tal vez New Wave están en camino.”
Tattletale miró a Glory Girl, luego frunció el ceño, “No está mintiendo. Comencemos con el problema tres, ya que no te ves muy bien. ¿Tus poderes no funcionan?”
“No puedo controlar mis bichos, tengo un gran dolor de cabeza.”
“Creo que sé por qué. Déjame arreglar eso para ti”, dijo Tattletale. Saltó del puesto de cajero y comenzó a caminar hacia mí y hacia Panacea.
“No te muevas”, advirtió Glory Girl.
“¿O qué?” Tattletale giró para mirar a la niña, sonriendo, “¿Me darás una paliza? No puedes hacer nada mientras mi compañera tiene un cuchillo en la garganta de tu hermana. Sentada. Quieta. Buena niña.”
Glory Girl fulminó con la mirada a Tattletale, pero ella no se movió.
“Creo que sería mejor si te quedaras atrás”, le advertí, “Si te pones en el alcance de Panacea, ella te tocará y te dará un derrame o algo así.”
“¿Puede hacerlo? Por supuesto. ¿Lo hará? Definitivamente no. Perro que ladra, no muerde.”
“Inténtalo”, se burló Panacea. Reafirmé mi agarre y le recordé el cuchillo contra su garganta.
“Realmente preferiría evitar el tentar al destino”, le dije, con cuidado.
“Bien, bien”, dijo Tattletale, levantando las manos en un gesto de apaciguamiento. Caminó hacia el escritorio del gerente de la sucursal y abrió un cajón.
“Sacas una pistola de ese cajón”, amenazó Glory Girl, “Y te romperé en dos.”
“Ya es suficiente con las amenazas que no puedes cumplir. No es un arma,” Tattletale sonrió, levantando sus manos otra vez. Un llavero colgaba de su pulgar izquierdo.
“Llaves”, dijo Glory Girl.
“Las llaves del gerente Jeffry Clayton. Totalmente personalidad Tipo A. Dominante. El tipo de persona que adora tener el control absoluto de una reunión.”
“Antes que nada, ¿a quién le importa? Segundo, ¿cómo sabes esto?
“Vamos”, Tattletale sonrió, cruzando los brazos, “Primera regla del Villano. No le das información al héroe en un monologo.”
“Claro”, Glory Girl estuvo de acuerdo, “Siempre vale la pena intentarlo.”
“Te lo diré de todos modos.”
Glory Girl levantó una ceja.
“No hay razón para no hacerlo”. De hecho, estoy en ventaja de hacértelo saber. Soy psíquica. Leí su mente cuando lo tomamos como rehén, como estoy leyendo la tuya en este momento,” la mentira era tan buena que casi me convencía a mí.
Un destello de rojo llamó mi atención. El punto rojo de un puntero láser se posó en la capucha de la chaqueta de Panacea. Miré a Tattletale y vi que, mientras tenía los brazos cruzados, sostenía un puntero láser que estaba sujeto al llavero. Vi a Tattletale dibujar un vago círculo alrededor del punto que ella había señalado, en la chaqueta de Panacea.
“Mentira”, dijo Glory Girl, “La capacidad mental que necesitarías para interpretar y decodificar los patrones neuronales únicos de alguien necesitaría una cabeza cinco veces más grande que el tamaño normal para contenerlo todo. Los verdaderos psíquicos no pueden existir.”
“Ooh, alguien cursa Parahumanos 101 en la universidad. ¿Tus padres tiraron de algunos hilos y te metieron en un curso universitario antes de terminar la escuela secundaria?”
“Creo que ya sabes la respuesta, no estoy creyendo que hayas leído mi mente para conseguirlo.”
“¿Por qué es tan difícil de creer? Leyend puede disparar lásers de sus manos, lásers que doblan en las esquinas. Clockblocker y Vista pueden meterse con las fuerzas fundamentales del espacio y el tiempo. Kaiser puede crear metal desde el aire. La conservación de la masa, la conservación de la energía, las leyes básicas de nuestro universo se rompen por las capas todo el tiempo. Todo eso es posible, ¿pero no puedo asomarse a tu cerebro?”
Tattletale todavía estaba enfocando el puntero láser en la capucha de Panacea. Como yo era la única persona en condiciones de verlo, solo podía ser para mi beneficio. Retiré la capucha, investigué el interior y no encontré nada. Pero en la nuca, vi a una de mis arañas viudas negras.
Se la retiré gentilmente, y sentí el dolor en mi cabeza empeorar con el contacto, el movimiento. Ya sea por impulso o por reflejo cuando me estremecí ante el dolor, la aplasté entre mis dedos.
Inmediatamente, el dolor en mi cabeza se redujo a una fracción de lo que había sido. El alivio fue tan intenso que casi fue eufórico. Todavía no comprendía del todo lo que hacía Panacea, pero me estaba dando una buena idea. Ella de alguna manera había sentido lo que estaba haciendo para controlar a la araña, luego alteró las cosas para que la araña no me enviara la información correcta. Un bucle continuo de la información incorrecta, como cuando los ladrones de las películas empalmaban una alimentación de cámara de video para repetir el mismo segmento una y otra vez. Por accidente o diseño, había aumentado exponencialmente la interferencia cada vez que mi poder alcanzaba a los arácnidos en cuestión. Todo culminando en un metafórico cortocircuito de mi poder.
Apenas podía entender las sutilezas y la delicadeza que habría requerido establecerlo.
“Glory Gi-” Panacea comenzó a hablar, pero apreté mi agarre, y ella cerró su boca.
“Shhhh”, le susurré.
“Los académicos dicen que estás equivocado”.
Tattletale sonrió, “Los académicos quieren que esté equivocada, y su investigación refleja eso. La telepatía mata del puto susto a la gente, sobre todo porque la única que se sospecha es telépata en el mundo es…”
“La Simurgh”, terminó Glory Girl por ella.
“Claro. Y cuando un puto Aniquilador es tu precedente, la gente se asusta, al igual que estás asustada en este momento, ante la idea de que hay alguien frente a ti que puede encontrar tus secretos más oscuros y contarle al mundo.”
Tattletale señalaba la parte superior del brazo de Panacea ahora. Me tomó dos intentos asesinar a la araña. Antes de que terminara, Tattletale me dirigía al último, que había escondido en el tobillo de Panacea. Lo maté golpeándolo con mi dedo del pie. El dolor de cabeza desapareció por completo un segundo después.
“Por eso te llamas a ti misma Tattletale, ya veo”, decía Glory Girl, “pero eres una retrasada. Somos parte de New Wave. No tenemos secretos. Ese es el maldito punto de nuestro equipo. Héroes sin identidad secreta, sin secretos, revelación total, responsabilidad total.”
“Para que conste,” dijo Tattletale, su voz muy suave y calmada, “odio cuando la gente me llama estúpida.”
“Sin embargo, aquí están ustedes dos, y ninguna de ustedes tiene poderes que funcionen contra ninguna de nosotras. Todo lo que tienes es un cuchillo, y si lo usas, las dos mueren de la forma más dolorosa con la que crea que pueda salirme con la mía.”
“Oh cariño, ¿quién está siendo estúpido? Tengo el arma más poderosa de todas”, ronroneó Tattletale, sonriendo perversamente, “Información.”
[1] Un Glory Hole es un agujero que se hace en baños públicos por donde la gente pasa sus miembros para recibir sexo anónimo.

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2016.08.19 14:36 racortmen ''El traje nuevo del Emperador'' ( Hans Christian Andersen ) o como adulan a Mariano la cohorte que le rodea y ríe las gracias

Un cuento que viene como anillo al dedo sobre lo que esta ocurriendo en España con Mariano, una cohorte de aduladores a su sueldo le ríen las gracias y le permiten excesos como el de ningunear a una periodista, o mentirles a todos, sin que ninguno de ellos se atreva a decirle nada ni contradecirle, estoy seguro que todos piensan en el fondo de Mariano lo peor, pero todo ese mundo cinico hace el paripé , se juegan las lentejas claro, el sistema apoya a Corleone y su banda y la abulia del pueblo lo permite.
Ahí estamos, adulando a un tipo como el rey del cuento que iba desnudo, aunque el se cree que es imprescindible, esta claro es que lo han elegido los que gobiernan en la sombra como su mejor capataz.
Algunas perlas para la historia:
-''Cuando me comprometo a algo lo cumplo''
-''Nosotros podemos aceptar muchas cosas..o no''
-''Sobre esto..ya veremos..ya se vera''
-''La mas larga caminata se empieza siempre con un primer paso''
-''Acepto presentarme pero solo me presentare cuando pueda presentarme''
-''Es el vecino el que elige al alcalde y es el alcalde el que quiere que sean los vecinos el alcalde"
-''El otro día hablé de una niña. En esa niña pienso, en esa niña que va a crecer, que tiene que estudiar, que quiere tener una vivienda. Esa niña está en mi cabeza. Esa niña es la que mueve mis sentimiento y mi corazón. Esa niña''.
-''Un vaso es un vaso y un plato es un plato''
-:''Ser presidente de este país es la pera''
“Si te pones con una cosa, te pones. Y si no, pues no te pongas”
-“Yo tengo una cierta tendencia, no sé si con razón o sin razón, a no ir a ningún sitio”.
-“A mí me gustaría poder hablar con los 46 millones de españoles, pero es imposible. Me gustaría que esto sirviera para que me conocieran un poco más”.
-“he caminado por los sitios más inverosímiles: Malta, Nueva York…”,
-''Ni Hitler ni Stalin han sido declarados personas non gratas en Pontevedra''
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EL TRAJE NUEVO DEL EMPERADOR
[Cuento infantil - Texto completo.] Hans Christian Andersen
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Hace muchos años había un Emperador tan aficionado a los trajes nuevos, que gastaba todas sus rentas en vestir con la máxima elegancia.
No se interesaba por sus soldados ni por el teatro, ni le gustaba salir de paseo por el campo, a menos que fuera para lucir sus trajes nuevos. Tenía un vestido distinto para cada hora del día, y de la misma manera que se dice de un rey: “Está en el Consejo”, de nuestro hombre se decía: “El Emperador está en el vestuario”.
La ciudad en que vivía el Emperador era muy alegre y bulliciosa. Todos los días llegaban a ella muchísimos extranjeros, y una vez se presentaron dos truhanes que se hacían pasar por tejedores, asegurando que sabían tejer las más maravillosas telas. No solamente los colores y los dibujos eran hermosísimos, sino que las prendas con ellas confeccionadas poseían la milagrosa virtud de ser invisibles a toda persona que no fuera apta para su cargo o que fuera irremediablemente estúpida.
-¡Deben ser vestidos magníficos! -pensó el Emperador-. Si los tuviese, podría averiguar qué funcionarios del reino son ineptos para el cargo que ocupan. Podría distinguir entre los inteligentes y los tontos. Nada, que se pongan enseguida a tejer la tela-. Y mandó abonar a los dos pícaros un buen adelanto en metálico, para que pusieran manos a la obra cuanto antes.
Ellos montaron un telar y simularon que trabajaban; pero no tenían nada en la máquina. A pesar de ello, se hicieron suministrar las sedas más finas y el oro de mejor calidad, que se embolsaron bonitamente, mientras seguían haciendo como que trabajaban en los telares vacíos hasta muy entrada la noche.
«Me gustaría saber si avanzan con la tela»-, pensó el Emperador. Pero había una cuestión que lo tenía un tanto cohibido, a saber, que un hombre que fuera estúpido o inepto para su cargo no podría ver lo que estaban tejiendo. No es que temiera por sí mismo; sobre este punto estaba tranquilo; pero, por si acaso, prefería enviar primero a otro, para cerciorarse de cómo andaban las cosas. Todos los habitantes de la ciudad estaban informados de la particular virtud de aquella tela, y todos estaban impacientes por ver hasta qué punto su vecino era estúpido o incapaz.
«Enviaré a mi viejo ministro a que visite a los tejedores -pensó el Emperador-. Es un hombre honrado y el más indicado para juzgar de las cualidades de la tela, pues tiene talento, y no hay quien desempeñe el cargo como él».
El viejo y digno ministro se presentó, pues, en la sala ocupada por los dos embaucadores, los cuales seguían trabajando en los telares vacíos. «¡Dios nos ampare! -pensó el ministro para sus adentros, abriendo unos ojos como naranjas-. ¡Pero si no veo nada!». Sin embargo, no soltó palabra.
Los dos fulleros le rogaron que se acercase y le preguntaron si no encontraba magníficos el color y el dibujo. Le señalaban el telar vacío, y el pobre hombre seguía con los ojos desencajados, pero sin ver nada, puesto que nada había. «¡Dios santo! -pensó-. ¿Seré tonto acaso? Jamás lo hubiera creído, y nadie tiene que saberlo. ¿Es posible que sea inútil para el cargo? No, desde luego no puedo decir que no he visto la tela».
-¿Qué? ¿No dice Vuecencia nada del tejido? -preguntó uno de los tejedores.
-¡Oh, precioso, maravilloso! -respondió el viejo ministro mirando a través de los lentes-. ¡Qué dibujo y qué colores! Desde luego, diré al Emperador que me ha gustado extraordinariamente.
-Nos da una buena alegría -respondieron los dos tejedores, dándole los nombres de los colores y describiéndole el raro dibujo. El viejo tuvo buen cuidado de quedarse las explicaciones en la memoria para poder repetirlas al Emperador; y así lo hizo.
Los estafadores pidieron entonces más dinero, seda y oro, ya que lo necesitaban para seguir tejiendo. Todo fue a parar a sus bolsillos, pues ni una hebra se empleó en el telar, y ellos continuaron, como antes, trabajando en las máquinas vacías.
Poco después el Emperador envió a otro funcionario de su confianza a inspeccionar el estado de la tela e informarse de si quedaría pronto lista. Al segundo le ocurrió lo que al primero; miró y miró, pero como en el telar no había nada, nada pudo ver.
-¿Verdad que es una tela bonita? -preguntaron los dos tramposos, señalando y explicando el precioso dibujo que no existía.
«Yo no soy tonto -pensó el hombre-, y el empleo que tengo no lo suelto. Sería muy fastidioso. Es preciso que nadie se dé cuenta». Y se deshizo en alabanzas de la tela que no veía, y ponderó su entusiasmo por aquellos hermosos colores y aquel soberbio dibujo.
-¡Es digno de admiración! -dijo al Emperador.
Todos los moradores de la capital hablaban de la magnífica tela, tanto, que el Emperador quiso verla con sus propios ojos antes de que la sacasen del telar. Seguido de una multitud de personajes escogidos, entre los cuales figuraban los dos probos funcionarios de marras, se encaminó a la casa donde paraban los pícaros, los cuales continuaban tejiendo con todas sus fuerzas, aunque sin hebras ni hilados.
-¿Verdad que es admirable? -preguntaron los dos honrados dignatarios-. Fíjese Vuestra Majestad en estos colores y estos dibujos -y señalaban el telar vacío, creyendo que los demás veían la tela.
«¡Cómo! -pensó el Emperador-. ¡Yo no veo nada! ¡Esto es terrible! ¿Seré tan tonto? ¿Acaso no sirvo para emperador? Sería espantoso».
-¡Oh, sí, es muy bonita! -dijo-. Me gusta, la apruebo-. Y con un gesto de agrado miraba el telar vacío; no quería confesar que no veía nada.
Todos los componentes de su séquito miraban y remiraban, pero ninguno sacaba nada en limpio; no obstante, todo era exclamar, como el Emperador: -¡oh, qué bonito!-, y le aconsejaron que estrenase los vestidos confeccionados con aquella tela en la procesión que debía celebrarse próximamente. -¡Es preciosa, elegantísima, estupenda!- corría de boca en boca, y todo el mundo parecía extasiado con ella.
El Emperador concedió una condecoración a cada uno de los dos bribones para que se las prendieran en el ojal, y los nombró tejedores imperiales.
Durante toda la noche que precedió al día de la fiesta, los dos embaucadores estuvieron levantados, con dieciséis lámparas encendidas, para que la gente viese que trabajaban activamente en la confección de los nuevos vestidos del Soberano. Simularon quitar la tela del telar, cortarla con grandes tijeras y coserla con agujas sin hebra; finalmente, dijeron: -¡Por fin, el vestido está listo!
Llegó el Emperador en compañía de sus caballeros principales, y los dos truhanes, levantando los brazos como si sostuviesen algo, dijeron:
-Esto son los pantalones. Ahí está la casaca. -Aquí tienen el manto… Las prendas son ligeras como si fuesen de telaraña; uno creería no llevar nada sobre el cuerpo, mas precisamente esto es lo bueno de la tela.
-¡Sí! -asintieron todos los cortesanos, a pesar de que no veían nada, pues nada había.
-¿Quiere dignarse Vuestra Majestad quitarse el traje que lleva -dijeron los dos bribones- para que podamos vestirle el nuevo delante del espejo?
Quitose el Emperador sus prendas, y los dos simularon ponerle las diversas piezas del vestido nuevo, que pretendían haber terminado poco antes. Y cogiendo al Emperador por la cintura, hicieron como si le atasen algo, la cola seguramente; y el Monarca todo era dar vueltas ante el espejo.
-¡Dios, y qué bien le sienta, le va estupendamente! -exclamaban todos-. ¡Vaya dibujo y vaya colores! ¡Es un traje precioso!
-El palio bajo el cual irá Vuestra Majestad durante la procesión, aguarda ya en la calle – anunció el maestro de Ceremonias.
-Muy bien, estoy a punto -dijo el Emperador-. ¿Verdad que me sienta bien? – y volviose una vez más de cara al espejo, para que todos creyeran que veía el vestido.
Los ayudas de cámara encargados de sostener la cola bajaron las manos al suelo como para levantarla, y avanzaron con ademán de sostener algo en el aire; por nada del mundo hubieran confesado que no veían nada. Y de este modo echó a andar el Emperador bajo el magnífico palio, mientras el gentío, desde la calle y las ventanas, decía:
-¡Qué preciosos son los vestidos nuevos del Emperador! ¡Qué magnífica cola! ¡Qué hermoso es todo!
Nadie permitía que los demás se diesen cuenta de que nada veía, para no ser tenido por incapaz en su cargo o por estúpido. Ningún traje del Monarca había tenido tanto éxito como aquél.
-¡Pero si no lleva nada! -exclamó de pronto un niño.
-¡Dios bendito, escuchen la voz de la inocencia! -dijo su padre; y todo el mundo se fue repitiendo al oído lo que acababa de decir el pequeño.
-¡No lleva nada; es un chiquillo el que dice que no lleva nada!
-¡Pero si no lleva nada! -gritó, al fin, el pueblo entero.
Aquello inquietó al Emperador, pues barruntaba que el pueblo tenía razón; mas pensó: «Hay que aguantar hasta el fin». Y siguió más altivo que antes; y los ayudas de cámara continuaron sosteniendo la inexistente cola.
 FIN 
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2015.05.21 13:43 rosapenavi “Yo votaba al PP, pero cambié el voto en las últimas europeas porque cambió mi conciencia” .Santiago Agrelo, obispo de Tánger (Marruecos)

Entrevista a Santiago Agrelo, obispo de Tánger (Marruecos) Lala Franco. Jueves 7 de mayo de 2015. Publicado en alandar nº318
Santiago Agrelo es franciscano, gallego y, desde hace ocho años, el obispo de Tánger, en Marruecos. Su comunidad es pequeña, algo más de dos mil almas, en una diócesis que se ha destacado por la acogida a las personas que emigran desde el África subsahariana y por levantar la voz en su nombre. De verbo suave, sus palabras son muy contundentes. Es un obispo que se moja mucho
-“Fuera del pobre no hay salvación”, es una afirmación de su blog. ¿No es muy radical?
Es una afirmación que traduce, en un lenguaje comprensible para el hombre de hoy, la vieja afirmación de que “fuera de la Iglesia no hay salvación”. Así como hoy sería irrepetible y carente de sentido el afirmar eso, hoy todo el mundo entiende “fuera del pobre no hay salvación”. Si pensamos que el Evangelio, que es el corazón de la Iglesia, es para los pobres, entonces, manifiestamente, fuera de los pobres no hay salvación. Y cuando digo que el Evangelio es para los pobres, en la cabeza llevo la lectura que hizo Jesús en la sinagoga de Nazaret de un texto del profeta Isaías: “El espíritu del Señor está sobre mí, me ungió y me envió para llevar el evangelio a los pobres”. Y si esa fue la misión de Jesús, esa es la misión de la Iglesia. Sin pobres, no tiene misión Jesús. San Pablo lo dijo de aquella otra manera: “Siendo rico, se hizo pobre para enriquecernos a los pobres con su pobreza”. Sin pobres no tiene misión Jesús. No tiene misión la Iglesia, así lo entiendo yo.
-También ha escrito que el Evangelio es una palabra de verdad que “solo podremos anunciar a los pequeños, a los débiles, a los necio del mundo”.
Yo lo considero una evidencia. Si se tratase de un credo, el credo lo tenemos que explicar, entonces tenemos que buscar gente con una cierta formación, una cierta cultura. El Evangelio no es para ese tipo de gente, el Evangelio es para quien tiene una necesidad y, precisamente el Evangelio, la Buena noticia, es la respuesta a la necesidad, es la respuesta a la pobreza. Y en la Iglesia tenemos un problema enorme con la verdad, porque nos consideramos posesores de la verdad y muchas veces “la verdad” se interpone entre nosotros y el pobre. Imagine por ejemplo el tema de los divorciados vueltos a casar. ¿Quién parece que se está interponiendo entre ellos, que son unos pobres –y hablo de divorciados que por ser creyentes, sienten la propia situación como una derrota, como una pobreza y, por lo tanto, tienen una necesidad– y la Iglesia? Entre ambos se levanta una barrera infranqueable que es la verdad. Comprendo que es un tema delicado, espinoso, pero es obligado enfrentarnos a él con serenidad y con lucidez evangélica. El Señor no vino a enseñarnos un credo, sino que nos ha dado una palabra de salvación para llevar a los pobres. Y en ese terreno la Iglesia se moverá siempre con serenidad y tranquilidad. Si nos salimos de ahí, entraremos en dimensiones muy complicadas y conflictivas y muy poco comprensibles para el hombre de nuestro tiempo.
A veces la Iglesia quiere afirmar su autoridad, su verdad, en terrenos científicos, médicos o éticos…
La ciencia nos habla de un universo que está en perenne movimiento, que se está haciendo: no puedes definir lo que se está haciendo. Pues si eso la ciencia lo dice de las cosas, imagínate lo que tendremos que decir de lo que se refiere a Dios, que es puro misterio para nosotros, digamos lo que digamos. Lo cual me obliga a replantear el concepto mismo de verdad cuando lo usamos para referirnos a nuestras creencias. Jesús dijo de sí mismo “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. Pero desde el mismo momento en que lo dijo, tanto el camino como la verdad como la vida, se me transforman en un misterio insondable que solo podré contemplar, solo podré desear entrar en él, podré admirarlo, podré gozar de él, podré agradecerlo, podré incluso hablar de él como lo hago ahora contigo, pero no podré nunca poseerlo, nunca, de tal manera que yo pueda entregárselo a otro como el que entrega un maletín. Tenemos un desafío con relación a la verdad en la Iglesia…
-A usted le ha cambiado la vida Tánger y el contacto con los inmigrantes.
Es que la cercanía al pobre no es la capacidad de abrir mi mano para darle algo, sino de abrir mi conciencia para comprender algo. Es él el que me da. Yo terminaré dándole algo a él, pero en principio es él el que me da. Yo he procurado en mi vida estar siempre cerca de los pobres. Y aún habiendo tratado de hacerlo, para comprender ciertas cosas tuve que llegar a Marruecos. Y, seguramente, cuando salga de Marruecos y me acerque a otras pobrezas, entenderé otras cosas. Para mí, antes de ir a Marruecos, el tema de la inmigración era un tema de política de fronteras, de autonomía de los pueblos, de ejercicio de la autoridad de los gobiernos y, por tanto, me parecía pura ilegitimidad o ilegalidad la de estas personas que trataban de pasar una frontera de aquella manera. Eso es lo que había dentro de mí, un hombre que había estado, creo, cerca de los pobres toda la vida. Sin embargo, como esa pobreza no la había tocado de cerca, no me decía nada. Apenas me encontré con uno de ellos, cuando los encontré en casa, en el obispado, entonces me di cuenta de que estaba profundamente equivocado. Tenía delante, sencillamente, a seres humanos con una necesidad. No tenía delante a “ilegales o sin papeles”, esos nombres que solemos dar a quienes solo son personas con una necesidad. De repente se te hace la luz por dentro y el Evangelio comienza a tener otro significado, desde entonces soy incapaz de predicar un domingo sin hablar de ellos.
-¿Cómo se organiza la diócesis de Tánger para ayudar a los sin papeles?
Durante un tiempo se ocupó Cáritas y luego creamos la Delegación de inmigraciones. La llevan las Carmelitas de la Caridad y ellas han organizado tres sectores. El primero es el de la atención primaria (alimentación, alojamiento, sanidad, seguimiento de las personas, etc.). El segundo es el de la atención espiritual, abierto a todos, no solo para los católicos, porque todos tienen necesidad de un acompañamiento espiritual. Y se les está haciendo, creo que con gran provecho, supongo que para ellos, pero sobre todo para nosotros, porque representan para la Iglesia una gran riqueza. Todos los domingos termina la misa en la catedral y ellos se quedan para continuar sus oraciones, yo paso entre ellos y los veo a unos con los brazos en cruz, otros con el rosario al cuello: no sé por qué, pero llevamos repartidos miles de rosarios, no sé si los quieren como seña de identificación, como amuleto, no lo sé ni me importa; si ellos lo piden y lo necesitan, eso entra a formar parte de las necesidades de un pobre y yo no me tengo que preguntar qué hacen con ello. Y todavía hay un tercer sector, que es el aspecto de la sensibilización, en el que hemos invertido mucho, en cuanto a iniciativas y personal. Llevamos años apareciendo en los medios como una voz que reclama justicia para esta gente que sufre.
-Imagino que los medios son limitados para prestar esa ayuda.
La ayuda es un factor necesario pero puede que no sea el más importante; el más importante es el de la acogida, el que tengas una referencia, un lugar donde te encuentres a gusto, a tu aire. Eso, los inmigrantes en Marruecos lo tienen con nosotros, la Iglesia es su casa. En una diócesis hubo ciertos episodios de violencia en Cáritas y se pensó en poner seguridad en las oficina para mantener el orden. Nosotros decidimos que, pasara lo que pasara, no íbamos a tomar esa decisión. La Iglesia tiene que ser un espacio de libertad, donde, si riñen, tendremos que ser los encargados de apaciguar y de razonar los motivos de conflicto, al margen de cualquier alambrada o de la policía; la Iglesia no está para eso. Para mí, más importante que la ayuda económica, es esa acogida. Ver la catedral, que ahora está de color negro y es una felicidad. Ellos tienen otro modo de orar, de acercarse a ti, es un modo africano, supongo que es cultural, es riquísimo. Es lo más importante que la Iglesia puede ofrecer al inmigrante, un espacio familiar donde se sientan en casa.
-Usted se significó mucho con motivo de la tragedia del Tarajal en febrero del año pasado.
Sueño todavía con el día en que se declare un día de luto en Ceuta por la tragedia del Tarajal. El hecho de que mueran quince personas y que el debate que se suscita esté centrado en si disparé o no, si fue desde la parte de España o no… es un debate tan absurdo, porque es el debate de nuestras justificaciones, nuestras razones, nuestros intereses, nuestros motivos. Y los importantes son los muertos. Si aquel día la autoridad civil de Ceuta hubiese decretado un día de luto en la ciudad, ese día los muertos hubiesen sido importantes. Ese día la ciudad se hubiese dignificado, se hubiese humanizado. Cuando sucede una desgracia como la del avión que se estrella y mueren 140 personas y se para todo en Europa, yo digo: “Magnífico, nos hemos humanizado”. Estos muertos existen; aquellos, no. Tengo miedo de perder yo la humanidad ante unas muertes que sí son valoradas, precisamente por aquellas otras que no lo son, por los muertos que no cuentan para nadie. Que todos los muertos cuenten. Y no nos costaba tanto bajar las banderas ese día y poner un crespón en las ventanas para decir “son nuestros muertos” y eso continúa ahí pendiente.
-Pero usted ha hablado bien de la guardia civil muchas veces.
Lo normal en las fuerzas del orden es que se trate de personas con un alto sentido humanitario y un sentido de su misión; pero tampoco se sale de la normalidad que en ese grupo haya quien no encaja en ese nivel; todos hemos visto a guardias apaleando a los que están en las vallas. Yo no he atacado jamás a la Guardia Civil y no lo hago porque no lo siento, no por ser obispo. Solo una vez en una carta de la diócesis dije que las autoridades obligan a la Guardia Civil a cargar toda la vida con el recuerdo de muertes que ellos probablemente nunca quisieron provocar. No creo que los guardias que tuvieron la desgracia de estar aquella mañana en el Tarajal puedan olvidarlo. Por eso es tan importante delimitar las responsabilidades, no es lo mismo dar la orden que obedecer para poder comer. Yo siempre trato de ponerme en el lugar de la persona a la que critico. Ahora bien, el que Ceuta hubiese decretado un día de luto no era dejar en mal lugar a la Guardia Civil ni a nadie, estábamos delante de una tragedia inmensa y era una llamada de atención para que una tragedia así no vuelva a producirse.
-¿Qué responde a argumentos como “es legítimo proteger nuestras fronteras, no tenemos recursos para todos los inmigrantes, hay mafias detrás de ellos…”?
Hace poco un amigo musulmán, un joven marroquí, que es una de las personas más interesantes que he encontrado en mi vida, me envió por internet un escrito muy razonado en respuesta a una de mis cartas pastorales, diciéndome que estaba equivocado, porque –decía- si se eliminan las fronteras para los inmigrantes, si se les deja pasar, éstos serán el ejército de reserva del capitalismo, mano de obra barata, sin exigencias de ningún tipo. Añadía razones económicas, de tensión social, de criminalidad, todo lo que se suele decir en todo el mundo. Yo quedé abrumado por esas razones, pero le dije: “Si tus razones las lee un político o un periodista, un profesor de universidad, etc., te dirán probablemente que tienes razón, pero si las lee uno de los chicos o de las chicas que están en el bosque junto a Ceuta, tú los has condenado a muerte; ellos se sentirán condenados a muerte”. Aquí hemos perdido muchísimo de esa inmediatez de la relación con el otro que te permite, simplemente, ponerlo a él en el primer lugar. Si pones en primer lugar la economía y la seguridad, él seguirá siendo aparcado y excluido. Si lo pones a él en primer lugar, comenzará a haber ideas más sensatas también en la economía, él va a ser tu luz. Si cambia la sociedad, cambia la política y mi trabajo yo lo entiendo como un trabajo en la conciencia de las personas, corazón a corazón.
-Pero me sigue faltando un puente entre la conversión de las conciencias y el mundo de la política…
El puente es el compromiso social de quien toma conciencia de un problema. Si en Francia el partido de Marine Le Pen tiene tantos votos, representa a ciudadanos que tienen una determinada conciencia sobre el problema de la inmigración. Si cambia la conciencia, cambian los votos. Y voy a hablar de mí mismo. Yo he votado siempre al PP, mis padres me tenían la papeleta preparada cuando iba al pueblo a votar. Cambié el voto en las últimas europeas, probablemente no volveré a votar PP, porque cambió mi conciencia sobre determinados problemas. Con relación a los inmigrantes, no se han dignado ni siquiera a escuchar. Han actuado con prepotencia, vamos y hacemos. Claro que si es mi voto solo… pero si son dos millones de votos… Yo quiero cambiar dos millones de conciencias, lo demás vendrá después.
-¿Ayudan los medios de la Iglesia al cambio de las conciencias en relación con la inmigración?
Yo, ahora, la Cope no la puedo seguir, pero 13 TV la veo a diario y para mí como medio de la Iglesia, la línea es inaceptable. A raíz de los atentados de París, vi un programa islamófobo de principio a fin. ¡Y yo lo veo desde Marruecos! Que en Europa se predique la islamofobia, puede ser natural, la hay y está cultivada, pero que se haga desde un medio de la Iglesia no es natural. Un medio de la Iglesia no puede tener un ideario político ajeno al Evangelio y nosotros, los obispos, deberíamos hilar más fino. Tendría que ser clarísimo el compromiso de la Iglesia con los pobres, con los inmigrantes. ¿Es posible que no se pueda decir desde la Iglesia una palabra distinta por ejemplo sobre los muertos del Tarajal? ¿O sobre las vallas o la política de inmigración? El papa lo hace con claridad.
-Porque a los inmigrantes se les escucha poco.
O nada. ¿Quién le ha preguntado a un inmigrante por la política de fronteras: ¿qué podemos hacer por vosotros, qué deseáis, qué esperáis, qué buscáis?, y son la parte interesada realmente.
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